No a todo el mundo le gusta convertirse en un personaje público y eso fue lo que le ocurrió a Robert Patttinson cuando dio vida al vampiro Edward Cullen de la saga Crepúsculo. El actor acaba de confesar lo mal que lo pasó en aquel tiempo y cómo se alegra de haber dejado atrás toda aquella vorágine que le envolvió.

No a todo el mundo le gusta convertirse en un personaje público y eso fue lo que le ocurrió a Robert Patttinson cuando dio vida al vampiro Edward Cullen de la saga Crepúsculo. El actor acaba de confesar lo mal que lo pasó en aquel tiempo y cómo se alegra de haber dejado atrás toda aquella vorágine que le envolvió.

El actor de 29 años ha ofrecido una entrevista a la revista NME donde se ha sincerado acerca de su etapa como vampiro en Crepúsculo. Lo que muchos podrían envidiar, para él se convirtió en un tormento. "Tenía  agente sentada en la puerta de mi casa todo el día. Aquello me volvía loco. Estuve sin ir al supermercado durante seis años", ha relatado Pattinson para ejemplificar la sobreexposición mediática a la que estuvo sometido durante tanto tiempo.

Y es que a Robert nunca le gustó ser el centro de atención, algo que también le ocurría a la que fue su pareja sentimental tanto en las películas como en la vida real, Kristen Stewart. "Creo que la foto más embarazosa que puedes encontrar de ti mismo es aquella en a que estás en una librería y todo el mundo puede ver el libro que te estás llevando" ha dicho el artista, quien actualmente está comprometido con la cantante FKA Twigs.

Por fortuna, aquella revolución de fans se ha calmado con el paso del tiempo y a día de hoy Pattinson puede hacer una vida mucho más normal: "Ahora puedo ir a la tienda y hablar con el que atiende sobre sus hijos, o a dónde va a ir de vacaciones sin estar pensando: '¿Va a contar lo que estoy diciéndole?'".